El patio de atrás

miércoles, enero 17, 2007

Furiosa luna de enero, te instalas en mi patio a fisgonear las siluetas del humo de mi cigarrillo, ahí estás, me miras con tu ojo abierto, venoso y perverso, mientras trato de contar los nísperos que han sobrevivido a los golosos pájaros. Uno, dos, diez, cuatro, tres, pierdo la cuenta cuando te abalanzas sobre mi rostro y dejas caer las gotas de los recuerdos, son amarillos, verdes, tintos, tantos,marítimos. La Lluvia me mira con sus ojitos tristes, quiere que la toque un poquito y le rasque su alba cabeza perruna,la menta y el poleo me despiertan la sed, ¿sabes que más ,luna? te dejo sola , quédate hasta la hora que quieras, siéntete como en tu patio...Yo, mejor me voy a tomar una agüita perra para pasar las penas.

sábado, diciembre 02, 2006

"Una casa en el cielo, un jardín en el mar, una alondra en tu pecho, un volver a empezar" dice Cesárea Evora dulcemente, mientras su voz se escapa por la ventana y llega a mi patio en la mañana, mientras el café que bebo me quita los sueños, entonces camino por el pasto mojado, aspiro la tierra húmeda y los gorriones laten entre las hojas del níspero y el ciruelo, amanece y la dama de los pies descalzos me acaricia y me dice "Tiempo es silencio, gritos y cantos, cielos y besos, voz y quebranto", miro la hora, faltan 10 minutos para lavarme los dientes, mirarme en el agua y salir dando empujones a la madrugada, al menos aprovecharé el trayecto para aprenderme la canción de la Cesárea, me gusta mucho pienso y me envuelve la última cortina de la estrofa "nacer en tu risa, crecer en tu llanto, vivir en tu espalda, morir en tus brazos".

"Una casa en el cielo, un jardín en el mar, una alondra en tu pecho, un volver a empezar" dice Cesárea Evora dulcemente, mientras su voz se escapa por la ventana y llega a mi patio en la mañana, mientras el café que bebo me quita los sueños, entonces camino por el pasto mojado, aspiro la tierra húmeda y los gorriones laten entre las hojas del níspero y el ciruelo, amanece y la dama de los pies descalzos me acaricia y me dice "Tiempo es silencio, gritos y cantos, cielos y besos, voz y quebranto", miro la hora, faltan 10 minutos para lavarme los dientes, mirarme en el agua y salir dando empujones a la madrugada, al menos aprovecharé el trayecto para aprenderme la canción de la Cesárea, me gusta mucho pienso y me envuelve la última cortina de la estrofa "nacer en tu risa, crecer en tu llanto, vivir en tu espalda, morir en tus brazos".

martes, noviembre 28, 2006

Los patios son espacios de fuga, de encuentro, de añoranzas, de tierra, pasto y cemento. Se me aparecen como refugios para calmar la sed de calor o el hambre de la brisa fresca de la mañana. Cuando me concentro en alguna nube con forma de deseo, me quito los zapatos y descalza dejo que el calor de la tierra recorra cada poro de mi piel, entonces me acuerdo de Remedios, Rebeca (¿o Amaranta?) y tomo con mis dedos la cal del muro, la huelo, la derramo por mi rostro, cierro mis ojos y entro a los cien años de soledad.

miércoles, agosto 30, 2006

El patio de mi casa es muy particular , se moja y se llueve igual que los demás...El patio de mi vecino no se moja porque tiene techo y, desde hace unos meses, una gran muralla. Mi hija ya no juega con el vecinito, único amigo del barrio, tampoco usa la caja de madera para encaramarse y conversar con la vecina mientras cuelga camisas y pantalones, ya no viene el gato a maullar afuera de mi cocina, ya no saludo a mi vecina y le digo "¿qué tal? ¿cómo está la Dani, le está yendo bien en sus estudios?. Antes intercambiábamos frutas, encargos de "cuídeme la casa, voy y vuelvo", unos saludos en bata, chascones, encontrándonos mientras yo iba a alimentar a mis perritas y el vecino martillaba el techo para que no se lo llevara el viento, intercambiábamos comentarios acerca del clima, del tiempo, de la salud, recetas de comida, ¡hasta humitas y empanadas !. Es verdad, nunca fuimos familias amigas ni pretendíamos serlo, pero debo reconocer que desde que instalaron la muralla plateada, el sol me encandila los ojos y ya no veo a quién saludar. Tal vez es más cómodo, puedo escarbarme la nariz o tomar solsito con poca ropa, pero... la verdad, verdad es que cuando apareció la muralla y ya no me encontré cara a cara con la gente que por más de 7 años veía constantemente, me vino un atardecer y sentí que a mí y a mi familia nos habían cerrado una ventanita al encuentro de la buena vecindad. Mi hija hizo más de 10 intentos de comunicarse con su amiguito "¡aló, aló, aló aló! gritaba encaramada en el cerco de la calle y nadie aparecía. "Es que cuando está mi marido en la casa, no le gusta que juegue con niñitas, porque no conviene" me dijo un día y nos quedamos con las porciones de helado servidas.
El patio de mi casa es muy particular se abre al cielo, deja entrar la lluvia, los vientos, las hojas , la noche y los susurros del mar.

sábado, julio 01, 2006

A las 9.30
En el patio de atrás de un liceo que conozco, hay muchachos que se escapan en el recreo de las 9.30 a besar una colilla de cigarrillo, a compartir un pan y a frotar sus manos contra la tela del pantalón que no quita el frío. Otros, porfiados, bajo la lluvia salen caminar, a contar las gotas que resbalan por su rostro, a tragar el frío de la mañana invernal para espantar algún mal pensamiento que ronda por ahí. Unos pocos, se van a escribir tímidamente en una muralla, gritos indelebles, furias y declaraciones amorosas en el placer que les otorga la limpieza del silencio, son ellos y están ahí, haciéndose presentes con toda su identidad jipjopera, anarca o gótica. En el patio de atrás de mi liceo, hay jóvenes que cantan, ríen, trabajan y llegan todas las mañanas a la misma sala, religiosamente, a la misma hora, sigilosamente, al mismo puesto, respetuosamente, suben por la misma escalera, saludan a los mismos compañeros e indefectiblemente, a las 9.30 corriendo caminan a la temprana libertad del patio de atrás.

viernes, junio 16, 2006

En el patio de atrás guardo los restos de una cajonera vieja que no cupo en el basurero, tres barras metálicas que me sobraron de la instalación de las cortinas de mi casa, una puerta de un auto blanco que chocó, justo aquí afuera en la carretera, y llegó a los pies de mi hogar, un membrillo, un canelo, un cedrón flaco como un perejil, dos plantitas de acelga y menta para después del almuerzo. También tengo el cadáver de una silla plástica , 3 clavos de a seis pulgadas y dos troncos que se realizan como naves de un puerto seco.
Desde el patio de atrás no veo la calle, no veo a la gente, sólo veo las murallas grises de las panderetas y un pedazo enorme de cielo, cables eléctricos, una antena de celular y una torre eléctrica que chicharrea todo el día.
El patio de atrás tiene un rincón que me gusta frecuentar, me acurruco y desde él escucho la conversación de las hojas, el viento y la luna.
Al patio de atrás llegan los rumores , los susurros y los cantos de los amantes, de los dolientes y de los que algo quieren decir.